La lucha por la igualdad de posibilidades es una constante de un individuo en una sociedad y en particular, en el ámbito artístico. A diferencia del cine y el teatro, la música no cuenta en la Argentina con una entidad nacional que ocupe de promover y proteger esta actividad. Se trata, por cierto, de un viejo anhelo de los intérpretes y creadores por el que vienen luchando y que parece cada vez más cerca de concretarse. A fines de agosto pasado, en un plenario de comisiones del Senado de la Nación, salió el compromiso de dar media sanción al proyecto de ley que prevé la creación del Instituto Nacional de Música (Inamu) en la sesión del próximo 28 de septiembre.
La iniciativa propone crear una entidad como principal órgano de fomento de la actividad. Entre otras cosas, se busca proteger la música en vivo, coordinando y fomentando los establecimientos con acceso al público donde se realice habitualmente actividad musical, en especial los centros culturales, clubes de música, bares culturales, auditorios, peñas, festivales, festividades tradicionales, y espacios no convencionales de música del país. Fomentar la producción fonográfica y de videogramas nacionales, su distribución y su difusión. Propiciar entre los músicos el conocimiento de los alcances de la propiedad intelectual, de las instituciones de gestión colectiva, así como de aquellas instituciones que defienden sus intereses y derechos como trabajadores. Contribuir a la formación y perfeccionamiento de los músicos en todas sus expresiones y especialidades y estimular la enseñanza de la música.
También prevé el otorgamiento de subsidios y vales para fabricar discos o para imprimir difusión, la participación de organizaciones de músicos en la distribución de parte de los beneficios, y la posibilidad de mejorar la difusión de la música nacional en los medios de comunicación. Se indica que el Inamu será conducido y administrado por un directorio, una asamblea federal y un comité representativo. El presidente y el vice del primero serán designados y removidos por el Poder Ejecutivo Nacional. La asamblea federal estará presidida por el titular del Inamu e integrada por un representante gubernamental del ámbito de la cultura por provincia y del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tomará sus decisiones por mayoría absoluta de sus miembros que ejercerán sus funciones ad honorem y sus gastos serán financiados por las jurisdicciones de procedencia.
En los alegatos, Teresa Parodi dijo que la iniciativa contempla "todas las necesidades" de los músicos y acotó que "nunca había visto participar tan activamente a los músicos de este país", mientras que su colega Peteco Carabajal destacó la importancia de crear sedes regionales y de promover espacios en cada zona del país para dar conciertos en vivo y evitar así "el desarraigo" que los músicos del interior del país sufren por la necesidad de viajar a Buenos Aires para promover sus trabajos.
Sería no sólo auspicioso, sino también un acto de justicia si los músicos argentinos tuviesen una entidad que concretara cabalmente los fines propuestos. Sería también importante que instituciones de este tipo cumplieran realmente con el federalismo tan declamado, de manera que cada región estuviese en igualdad de condiciones con las otras y que el presupuesto de distribuyera en partes iguales. De ese modo, se daría un paso considerable a romper con el centralismo histórico.